Cuentos para no dormir: Parte 1 (y única).

Hace unos meses -en Enero, específicamente- viajé a Margarita a pasar unos días por vacaciones y blah blah blah.

Nos teníamos que regresar el 16, con esperanza de conseguir pasajes para irnos porque siendo casi final de temporada alta, todo estaba agotado. Y por ende, los puertos hasta las metras. Fue entonces cuando decidimos arriesgarnos y esperar en el puerto, pero debíamos salir de donde nos estábamos hospedando a las 3-4am (realmente no recuerdo exactamente la hora).

Salimos de madrugada e íbamos en el carro, la vía prácticamente sin iluminación y nosotros solos. Pendientes del camino, pero sin preocuparnos por lo que estaba por pasar, hablábamos (ni sé de qué, pero algo hacíamos…) y fue en ese momento cuando BANG! mi hermano le grita a mi papá: ¡cuidado! avisando que había un carro en el carril contrario, sin las luces encendidas.

Nos llevamos el puto susto del año. Sin contar con que al acercarse más aquel carro, mi padre se desvió y nos fijamos con las luces que parecía no tener a alguien de piloto. (No es mojón). Eso fue lo que vimos, y entre chistes y comentarios sobre eso, casi dejando sucios los asientos, creímos que era así. Que no venía nadie manejando ese carro. O que el tipo que conducía estaba dormido/borracho porque no vimos ni reflejo, y para no andar pendiente de la vía y sin luces…

El carro de Drácula y tal. No.

Aún recuerdo el pinga de susto que tuvimos y que aquel momento quedó como un anécdota que contar en reuniones cuando salga algo de qué hablar.

Es irrelevante si creen o no, sólo venía a contar algo gracioso que me pasó. Además, todo es por no tener mucho que hacer a estas horas.

Fin.

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